PREDICACIÓN DEL SANTO ENCUENTRO DE JESUS CON MARÍA
MIÉRCOLES
SANTO DE 2008, ORADOR: JUAN MURILLO, PRESIDENTE DE LA JUNTA COORDINADORA DE
COFRADÍAS
Excelentísmo y Reverendísimo Sr D. Manuel Ureña Arzobispo de Zaragoza, Muy Ilustres D. Luis Antonio Gracia, y D. Isidoro Miguel, Rvdo. D. Enrique Ester, Ilustrísimo Sr Alcalde de Torrelodones, Hermano Mayor y Decano.
Cofrades de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores, Cofrades de la Cofradía de Jesús Camino del Calvario, señoras y señores, amigos todos.
Habieis
invitado al Presidente de la Junta Coordinadora para ser el orador del Santo
Encuentro de Jesús con María, uno de los momentos más importantes y sentidos
que puede vivir un cofrade.
En
esta fría noche, un cofrade del Descendimiento, con toda humildad, os agradece
de corazón esta oportunidad de transmitir su oración y sus sentimientos.
Sentimientos de muchos años de vida cofrade, de muchos años de acompañar a
María llorosa por las calles de Zaragoza, procesión de las Lágrimas, noche de
Martes Santo. Permitid que hoy me acerque a todos vosotros, tantas veces en
aquellas aceras de la Plaza del Pilar repitiendo la frase tantas veces dicha,
voy a ver el Encuentro, y hoy invitado sin merecerlo a esta importante tribuna a
los pies de nuestra madre la Virgen del Pilar.
Virgen
Dolorosa. En la tradicional noche del miércoles santo. Real Capilla de Santa
Isabel. Un reducido número de camareras de la Virgen se aprestan a terminar de
vestir a la Virgen. La Virgen que ha venido a estar con nosotros como nos decía
Angeles de Irisarri hace unos años en aquel precioso relato en esta misma
tribuna de oración. Y en el momento de partir un numeroso grupo de cofrades
perfectamente ordenados se disponen a iniciar su particular camino, el de acompañar
a una madre en busca de su hijo. Una madre atribulada, apesadumbrada, Madre
Dolorosa.
En
esta preciosa tierra nuestra tenemos la virtud de poder orar a ritmo de jota
Noche
de miércoles santo
Toque
sordo de tambor
El
Dolor sale a la calle
Comienza
la procesión
Los
cofrades se incorporan al camino, camino del calvario, paso lento, rectas filas,
este año y como hace 50 hacia el barrio del Gancho, parroquia de San Pablo, a
un encuentro con otra Cofradía zaragozana de profundo sentimiento, Cofradía
del Silencio.
María
sabe que va a encontrarse con su Hijo, con el Dolor, con la Angustia de ver su
sufrimiento. Y nosotros la acompañamos, y hacemos su dolor nuestro. ¡Cuantas
veces hemos renovado nuestro compromiso cofrade!. ¡Cuántas veces hemos
admitido con orgullo que nuestro compromiso es acompañar a los que sufren, a
los desvalidos, a aliviar el dolor!
Lenta
cortada, 50 años de tambor, y al doblar la esquina fugazmente cruzamos los
ojos, entrelazamos las miradas, Eccehomo, he ahí el hombre. Dios mío,
ensangrentado, azotado, burlado, insultado, maltratado, sufriendo, en silencio
solo roto por el sonido de las matracas.
Y
al mismo tiempo la escena es repetida en Santa Engracia. Cientos de capirotes
granate, 70 años ya, color de sufrimiento, calle de la amargura. San Juan nos
dice “Y Jesús llevando su Cruz sale al sitio llamado Calvario”. Un camino
polvoriento, unos pies llagados, desnudos, ensangrentados. Cristo envuelto en
sufrimiento, cargando la Cruz. La Cruz, un instrumento de tortura usado para
infligir la pena de muerte y de extraordinaria crueldad pues obliga al condenado
a cargar con ella hasta el lugar de ejecución.
Y
todos juntos llegamos al encuentro celebrando uno de los momentos más
impactantes y cargados de sentimiento de nuestra celebración. Y todos nosotros
somos testigos un año más, cientos de cofrades, miles de zaragozanos. Lo que
temías Madre, lo que intuías se hace realidad. Tu Hijo ha dado un gran
ejemplo, ha tomado su Cruz, una Cruz por todos nosotros, sabias que lo
haría. ¡qué difícil es a veces conjugar razón y sentimientos! ¿Cómo
puede una Madre comprender el sacrificio de su Hijo? Sin embargo María sabe que
Jesús sufre por nosotros, que Jesús muere por nosotros, por todos. Lo sabe y
lo aceptará pese al amor de madre. Esa es la entrega, ese es el ofrecimiento.
Lágrimas
de llanto amargo
Nacieron
de tus pupilas
Viendo
a Jesús azotado
Y
coronado de espinas
Jesús,
exhausto, plagado de dolores infinitos, sosteniendo la cruz sobre el hombro, con
la otra mano levantando la túnica, apoyándote en el suelo, lanzándola hacia
delante como en un intento de avanzar más deprisa, de que el interminable
camino acabe, vacilante, hasta por tres veces vencido por el peso del madero.
Acompañado por cientos de cofrades del Calvario, que a modo de Cireneos tratan
de sostener tu Cruz, de aliviarte el sufrimiento. Jesús morirá por nosotros,
pero ¿cómo podemos recompensarte?
No
estás sola Madre. Lloras, sufres, comprendes, cruzas tu mirada en la suya, le
sigues. Encuentro de dolor y de esperanza. Estarás con El hasta el final, hasta
el impresionante momento del abrazo final una vez descendido de la Cruz.
Y
un año más te acompañamos tus hijos, tus cofrades. Un año más estamos en
esta escena compartiendo tu dolor, un dolor tantas veces repetido en el que ves
pasar a tus hijos necesitados, a tus hijos marginados, a tus hijos que sufren
injusticia, a los que tantas veces has visto pasar con sus cruces y a los que
miras, a los que ayudas, a los que acompañas.
No
estamos aquí solo para conmemorar un hecho concreto, un pasaje bíblico, un
acontecimiento histórico. Estamos aquí además para tratar de sacar una enseñanza
para nuestras vidas, cumplir fielmente nuestro compromiso cofrade de aliviar el
sufrimiento, de consolar a tantas madres desvalidas y dolorosas, de aliviar a
tantas personas que cargan con su cruz día a día, a tener fortaleza ante los
sufrimientos de la vida.
Y
ahora cofrades de Jesús Camino del Calvario, hermanos de la Dolorosa,
seguiremos nuestro camino al Calvario. Pasado mañana todo habrá terminado. Y
entonces los cofrades de la Hermandad de San Joaquín, la Dolorosa, iniciarán
la procesión de la Soledad tras el Santo Entierro. Soledad. Sin embargo María
no estará sola. Una vez más te acompañarán todos estos cofrades. Y diremos,
mira estas cofradías Madre. Tanta gente comprometida y sobre todo tanta gente
joven, tantas posibilidades, toda una vida por delante.
Hoy
te vamos a pedir un ruego Madre. Que nos ayudes a que esta procesión y el resto
de actos de Semana Santa con que conmemoramos estos misterios no se conviertan
en una rutina de la misma manera que el gesto de Jesús de tomar su cruz hoy no
ha sido una rutina.
Jesús,
haz que el venir aquí año a año no sea un gesto similar y que no nos haga ver
las cosas igual, los problemas igual. Consigue que nuestro compromiso cofrade se
renueve año a año y logra que nuestros motivos sean diferentes, en definitiva
haz que nuestra ilusión por seguirte, por estar a tu lado, con los necesitados,
con los marginados, con los discriminados, con la injusticia que muchas veces
impera en este mundo se actualice permanentemente para que el cumplimiento de
nuestros fines sea eficaz, en definitiva guíanos para hacer entre todos un
mundo mejor.
Que
este encuentro de María con su Hijo nos abra a todos un poquito el corazón
Buenas
noches Madre
Muchas gracias a todos