Obra
del escultor aragonés Rafael Valero Ochoa Fernández,
que la realizó en 2003, mide 185 cm de alto y está
tallada completamente y policromada en cara y manos.
La
escultura, realizada en madera de koto (árbol de África
occidental de madera de color blanco cremoso) y con
policromía clásica, es vestida para los actos
procesionales.
La
imagen, en actitud de acercamiento a los fieles,
simboliza a la Virgen en su Soledad tras el cierre del
Sepulcro, reflejando serenidad y esperanza en la
antesala de la Resurrección.
La
talla, propiedad de la Hermandad de San Joaquín y de
la Virgen de los Dolores, está depositada en la
Parroquia del Corpus Christi de Zaragoza (Dr. Blanco
Cordero, 13), donde puede contemplarse la policromía.
La
imagen salió por primera vez en procesión en la
madrugada del Sábado Santo de 2003 para realizar el
Acto de la Soledad en la Parroquia de San Felipe.
La
imagen recorrió las calles de Zaragoza sobre una
peana llevada a hombros por 12 cofrades.