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Buen
Camino, Peregrino
Durante
una semana ésta fue la
frase más oída por las 17 personas que
realizamos 6 etapas del Camino de Santiago.
El pasado viernes, 15 de Julio de 2006,
salíamos con toda la ilusión del
mundo, desde el Paraninfo de la
Plaza de Paraíso, rumbo al inicio de la
primera etapa: Triacastela.
Unos
días antes, en la
Asociación de Amigos del Camino de Santiago
de Zaragoza, obteníamos las
credenciales necesarias para
acreditar la realización de
las etapas, de forma que en
Santiago nos entregaran la Compostela.
Creímos oportuno que el primer sello fuera el
del templo del Pilar, firmado por el Capellán
de la Virgen, y así lo solicitamos.
Después
de una buena comida, llegamos a
Triacastela. Allá nos hospedamos e hicimos
la primera reunión
preparatoria de la etapa a
realizar al día siguiente, (al igual que en
las noches sucesivas)No quiero dejar de
constatar la extraordinaria organización y
preparación por parte de
Viajes Iberia que, a pesar
de realizarse en fechas tan cercanas
al día de Santiago,
supo elegir y reservar unos excedentes
hoteles y albergues, así
como los mejores restaurantes donde comimos y
cenamos espléndidamente todos los días.
Para
huir del calor, decidimos madrugar
y empezar a andar muy temprano cada día. Así pues, sobre las
6 de la mañana ya estábamos en marcha para
realizar la etapa correspondiente.
Pero nada voy a decir de cada una de
ellas. No tengo
palabras y además
cada uno debe sacar sus propias
conclusiones. Solo una cosa: ¡Vale la pena!
Preguntad a quien las hiciera y
veréis como cada uno
os relatará una maravilla distinta, ya que la
experiencia es espiritual y personal.
De
los muchos detalles vividos
durante el Camino, citaré solo tres.
El primer momento de
la primera etapa,
todavía de madrugada, en
los arrabales de Triacastela
cuando el grupo
rezamos a nuestra Virgen
Dolorosa para que nos
diera buen caminar. El
ensayo con nuestros tambores,
timbales y bombos en medio del bosque de
Sarriá y la llegada, con toda la emoción
desatada, a la Catedral de Santiago.
Pero
quiero acordarme también
del sacrificio del numeroso
grupo de hermanos que, para
dar mayor esplendor, acudió el
fin de semana para participar, en la
mañana del sábado 23, en la Procesión y
posterior Misa del Peregrino en la Catedral.
Gracias por vuestro esfuerzo.
La
procesión por las calles del
casco histórico fue algo distinto a lo
que estamos acostumbrados. Fue
preciosa y muy emocionante. Atendidos en
todo momento por la Policía Municipal
(hasta nos quitaron ¡con grúa! los
coches que molestaban).
Hicimos un recorrido precioso desde la Puerta
del Camino hasta la
Catedral. Nos dio tiempo a
tocar un montón de marchas.¡Tendríais que
haber oído como sonaba nuestra “lenta”
por allá!
Después,
a las 12 en punto, la Misa del
Peregrino en nuestro honor.
El
Cabildo se portó de maravilla.
Nos reservaron “no es lo habitual” diez
bancos en primera
fila, un grupo de
tambores y bombos tocó 5 veces durante
la celebración, e
hicimos unas ofrendas (tambor,
cachirulo, botas, mochila,
bastón, una medida de la Virgen del Pilar) a
Santiago. También leí unas
líneas que me pidieron como invocación al
Apóstol. Os prometo que fue un honor
hablar ante la gente de todos los
rincones del mundo, de nuestra
Hermandad, nuestros tambores y de nuestra
Semana Santa. Muy emocionante.
El
domingo, después de
dormir en Ponferrada y visitar la
Catedral de Burgos, retornamos sin novedad a
Zaragoza.
Desde
luego la experiencia ha merecido la
pena, y como sé positivamente que
hay gente que se ha quedado con ganas,
os emplazo a repetirlo en el verano de 2008.
Fernando
Saldaña Gracia |